Las pruebas metabólicas del recién nacido consisten en la recogida de una muestra de sangre y orina del recién nacido con el objetivo de disminuir, mediante la detección y la instauración precoz del tratamiento, la incidencia de discapacidades psíquicas y físicas originadas por las enfermedades endocrinas y metabólicas presentes en el período neonatal.
Dicha extracción se realiza a los tres días de vida del bebé, tras 48 horas de inicio de la alimentación proteica. Se recomienda que la recogida no se haga antes de las 48 horas por la posibilidad de falsos positivos y negativos.
Los padres deben ser informados acerca de: las características de la técnica, beneficios y riesgos del cribado neonatal, como y cuando recibirán el resultado de las pruebas realizadas.
Material necesario:
- Lanceta o aguja para provocar el sangrado (punción del talón o venopunción) y papel absorbente para la recogida de orina.
- Impreso de solicitud de análisis.
- Sobre preimpreso con franqueo pagado para el envío de las muestras.
Es muy importante conseguir una buena calidad en la recogida y aunque se puede realizar en el domicilio (técnica por punción del talón ya que la venopunción deberá ser realizada por personal sanitario) lo aconsejable es que sea realizado por personal sanitario ya que, por su formación y experiencia, obtienen mejores muestras y consiguen un menor índice de repeticiones.
En caso de realizarse por punción del talón:
- Masajear el pie del bebé para calentarlo previo a la punción.
- Aplicar alcohol y dejar que seque bien.
- Obtener la muestra de la zona externa del talón, nunca de la línea media.
- La punción se realizará de manera firme. Puede realizarse la punción dos veces, en forma de cruz para facilitar el sangrado. No llenar otro círculo hasta que el anterior y la sangre traspase al otro lado y la superficie de la sangre sea igual en ambos lados del papel.
Para la muestra de orina:
- Debe recogerse al mismo tiempo que la sangre.
- El bebé debe estar limpio, sin talcos, cremas ni aceites.
- La muestra no debe estar contaminada con restos fecales. En tal caso debe emplearse otro papel absorbente.
- Dejar secar las muestras a temperatura ambiente y a la sombra por lo menos cuatro horas antes de enviarlas.
- Por último, enviar las muestras junto con los datos solicitados del bebé. Es importante que los datos vayan bien cubiertos para prevenir repeticiones innecesarias.
Para que una enfermedad sea incluida en el programa de detección precoz neonatal debe cumplir una serie de características:
- La enfermedad cursa con morbilidad mental o física severa y/o mortalidad si no se diagnostica en el período neonatal.
- La búsqueda clínica mediante un simple examen físico no es efectiva y no identifica la enfermedad en este período.
- Existe un tratamiento efectivo disponible.
- El tratamiento precoz mejora significativamente el pronóstico.
- La enfermedad tiene una incidencia relativamente elevada: <1 por 10.000-15.000 recién nacidos.
Entre las enfermedades incluidas en algunos de los programas de cribado neonatal europeos:
- Hiperfenilalaninemias
- Hipotiroidismo congénito
- Galactosemia
- Hiperplasia suprarrenal congénita
- Hemoglobinopatías
- Deficiencia de biotinidasa
- Enfermedad de jarabe de arce
- Homocistinuria
- Fibrosis quística
- Defectos de la beta-oxidación de ácidos grasos de cadena media
- Tirosinemia
Es importante contactar con el laboratorio en caso de no haber recibido el resultado de las pruebas en los 30 días posteriores.
En caso de alguna alteración en la recogida de las muestras los padres serán informados para volver a realizarse dicha recogida.
Si se sospechase alguna de las enfermedades anteriores los padres serán informados para que el recién nacido comience con el tratamiento lo más precozmente posible.
Alba Martínez
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miércoles, 24 de abril de 2013
domingo, 24 de febrero de 2013
Anemia Postparto
La anemia después del nacimiento de un bebé (anemia postparto) es un problema frecuente en todo el mundo y para la mayoría de las mujeres se resuelve espontáneamente en unas semanas. La anemia a menudo se asocia con otros indicadores de la disminución de las reservas de hierro del cuerpo en los análisis sanguíneos. Durante el embarazo la mayoría de las mujeres muestra una disminución en la concentración de hemoglobina como parte de la respuesta normal al mismo, con un aumento del plasma y del volumen sanguíneo circulante, que protege a la mujer de la pérdida sanguínea asociada con el nacimiento. El umbral normalmente aceptado para la anemia en mujeres no embarazadas es de una concentración de hemoglobina de menos de 11 g/dl. Sin embargo, debe señalarse que éste es un valor estadísticamente derivado de las desviaciones de la media de la población, y no significa que la mujer tendrá necesariamente síntomas clínicos asociados con la anemia.
La anemia en el período postparto puede manifestarse con una prevalencia en aumento de falta de aliento, cansancio, palpitaciones e infecciones maternas, en particular de las vías urinarias. Estos síntomas pueden afectar al cuidado del recién nacido, lo que puede influir en el enlace emocional de la madre con el recién nacido.
Las transfusiones de sangre se han usado en el tratamiento de la anemia postparto pero existen riesgos asociados con su uso. Estos incluyen reacciones secundarias a la contaminación (más comúnmente con leucocitos o eritrocitos); infecciones (en particular hepatitis, virus de inmunodeficiencia humana [VIH] y citomegalovirus), sobrehidratación, reacciones alérgicas, lesión de pulmones y embolia gaseosa. Las reacciones inmunológicas pueden ser "menores" como fiebre, escalofríos, urticaria (erupción cutánea o urticaria), o más graves, como la hemólisis aguda (rotura de eritrocitos) ocasionada por la administración de sangre incompatible. El coste de las transfusiones de sangre incluye los altos costes del cribaje (screening) de la sangre para detectar infección, y asegurar la administración y el almacenamiento de productos sanguíneos estériles, todo lo cual puede generar mayor carga económica.
Dados los riesgos de la transfusión de sangre y las limitaciones financieras, se ha centrado la atención en otras formas de tratamiento de la anemia como las recomendaciones dietéticas y los suplementos de hierro.
El suministro de hierro por vía oral se ha usado durante siglos como tratamiento para la anemia ferropénica y se ha utilizado para tratar la anemia ferropénica durante el embarazo. La administración de hierro por vía oral se asocia con algunos efectos secundarios, como el estreñimiento, las náuseas y la irritación gástrica. La administración de hierro por inyección se ha asociado al dolor y el enrojecimiento (eritema) en el lugar de la inyección, y una reacción rara vez anafiláctica, caracterizada por comezón, enrojecimiento y angioedema en casos graves (edema), colapso vascular, broncoespasmo (constricción de las vías respiratorias) y shock.
Nosotras, por nuestra parte, nos limitaremos desde este pequeño espacio de comunicación con la mujer, a asesorarte en cómo mejorar el contenido de tu dieta en hierro y a proporcionarte información acerca de la suplementación con hierro, que tal vez tu médico te haya recomendado.
La anemia en el período postparto puede manifestarse con una prevalencia en aumento de falta de aliento, cansancio, palpitaciones e infecciones maternas, en particular de las vías urinarias. Estos síntomas pueden afectar al cuidado del recién nacido, lo que puede influir en el enlace emocional de la madre con el recién nacido.
Las transfusiones de sangre se han usado en el tratamiento de la anemia postparto pero existen riesgos asociados con su uso. Estos incluyen reacciones secundarias a la contaminación (más comúnmente con leucocitos o eritrocitos); infecciones (en particular hepatitis, virus de inmunodeficiencia humana [VIH] y citomegalovirus), sobrehidratación, reacciones alérgicas, lesión de pulmones y embolia gaseosa. Las reacciones inmunológicas pueden ser "menores" como fiebre, escalofríos, urticaria (erupción cutánea o urticaria), o más graves, como la hemólisis aguda (rotura de eritrocitos) ocasionada por la administración de sangre incompatible. El coste de las transfusiones de sangre incluye los altos costes del cribaje (screening) de la sangre para detectar infección, y asegurar la administración y el almacenamiento de productos sanguíneos estériles, todo lo cual puede generar mayor carga económica.
Dados los riesgos de la transfusión de sangre y las limitaciones financieras, se ha centrado la atención en otras formas de tratamiento de la anemia como las recomendaciones dietéticas y los suplementos de hierro.
El suministro de hierro por vía oral se ha usado durante siglos como tratamiento para la anemia ferropénica y se ha utilizado para tratar la anemia ferropénica durante el embarazo. La administración de hierro por vía oral se asocia con algunos efectos secundarios, como el estreñimiento, las náuseas y la irritación gástrica. La administración de hierro por inyección se ha asociado al dolor y el enrojecimiento (eritema) en el lugar de la inyección, y una reacción rara vez anafiláctica, caracterizada por comezón, enrojecimiento y angioedema en casos graves (edema), colapso vascular, broncoespasmo (constricción de las vías respiratorias) y shock.
Nosotras, por nuestra parte, nos limitaremos desde este pequeño espacio de comunicación con la mujer, a asesorarte en cómo mejorar el contenido de tu dieta en hierro y a proporcionarte información acerca de la suplementación con hierro, que tal vez tu médico te haya recomendado.
Para empezar has de saber que hay dos clases de hierro:
- Hierro no hemo (no hemínico o inorgánico) contenido en los alimentos vegetales como legumbres (judías, garbanzos, habas, lentejas y soja), cereales integrales, verduras verdes y frutos secos, aunque, curiosamente, es el que también se encuentra en la yema de huevo y en los lácteos. Es el hierro de los alimentos fortificados y de los suplementos farmacológicos de hierro. Su absorción intestinal es pobre (menos del 5%) y se modifica por las necesidades de hierro y por la composición de la dieta. La vitamina C (naranja, mandarina, kiwi, pomelo y tomate), el ácido málico (manzana) y el ácido tartárico (uvas) potencian la absorción del hierro no hem. El fosfato cálcico (leche, yogurt y otros lácteos), el ácido fítico (cereales integrales y legumbres) y los polifenoles (té, café y mate) inhiben la absorción del hierro no hem.
Como hemos dicho la absorción del hierro hemo es de un 20 a un 30% superior a la del no hemo, no obstante, una vez absorbido el organismo no distingue entre uno y otro, ambos se aprovechan igual metabólicamente lo que deshace el mito de que el hierro de la carne es mejor y a igualdad de calidad hay que considerar que un consumo excesivo de carne puede ser perjudicial a otros efectos.
Incrementar la absorción del hierro inorgánico es tan fácil como acostumbrarse a añadir alimentos ricos en vitamina C en la dieta habitual. Las combinaciones posibles para mejorar la absorción son muchas y la imaginación y el gusto de cada uno serán la mejor fórmula para ello. A modo de ejemplo diremos las siguientes:
- Lentejas estofadas acompañadas de ensalada de tomate.
- Ensaladas de judías o garbanzos con pimiento y/o brécol crudos o hervidos levemente al vapor.
- Aliñar las ensaladas de hoja verde (lechuga, espinaca, rúcula, etc.) con jugo de limón en lugar de vinagre.
- Si se bebe agua en las comidas se puede añadir el zumo de medio limón al vaso.
- Terminar las comidas con frutas ricas en vitamina C: naranjas, kiwis, mandarinas, fresas, etc.
Consumir alimentos ricos en hierro es una parte importante del tratamiento de la anemia ferropénica. Sin embargo, a veces se necesitan suplementos de hierro para aumentar las reservas de este elemento en el cuerpo.
QUIÉN DEBE TOMAR HIERRO EXTRA
Los suplementos de hierro se pueden tomar en
forma de cápsulas, tabletas, tabletas masticables y líquidos. El tamaño de la tableta más común es de 325 mg. Cerciórate de que tu médico te explique cuántas píldoras debe tomar cada día y cuándo debe tomarlas. Tomar más hierro de lo que tu cuerpo necesita puede causar problemas médicos serios.
Para la mayoría de las mujeres, sus hemogramas deben volver a la normalidad después de dos meses de terapia con hierro. Sin embargo, a veces el suplemento de hierro debe continuarse durante otros 6 a 12 meses para reponer las reservas de hierro del cuerpo en la médula ósea.
SUGERENCIAS PARA TOMAR HIERRO
El hierro se absorbe mejor cuando se toma con el estómago vacío. Sin embargo, algunas personas tienen cólicos estomacales, náuseas y diarrea al tomar hierro y posiblemente necesiten tomar el hierro con una pequeña cantidad de alimento.
NO se debe tomar leche, calcio ni antiácidos al mismo tiempo que los suplementos de hierro. Debes esperar al menos 2 horas después de ingerirlos antes de tomar sus suplementos de hierro.
Los alimentos que no debes comer al mismo tiempo que tomas el hierro abarcan:
• Alimentos ricos en fibra, como granos integrales, verduras crudas y salvado.
• Alimentos o bebidas con cafeína.
Algunos médicos sugieren tomar un suplemento de vitamina C o jugo de naranja con la píldora de hierro para aumentar la absorción.
Tu médico debe saber todos los medicamentos que estás tomando. Las tabletas de hierro pueden llevar a que otros fármacos que estés tomando no obren igual de bien. Los ejemplos son antibióticos como tetraciclina, penicilina y ciprofloxacina y fármacos usados para el mal de Parkinson y las convulsiones. Deben transcurrir al menos 2 horas entre las dosis de estos fármacos y los suplementos de hierro.
Si pasas por alto una dosis o se te olvida tomar tu medicamento, tómatelo tan pronto como puedas. Si ya casi es la hora para tu próxima dosis, espera hasta entonces para tomarte el medicamento y sáltate la dosis que pasaste por alto.
EFECTOS SECUNDARIOS Y SEGURIDAD
El estreñimiento y la diarrea son muy comunes. Si el estreñimiento se convierte en un problema consúltalo con el profesional sanitario.
Se pueden presentar náuseas y vómitos con las dosis más altas, pero se pueden controlar tomando hierro en cantidades más pequeñas. Pregúntale al médico con respecto a cambiar a otra forma de hierro en vez de simplemente suspenderlo.
Las heces negras son normales al tomar tabletas de hierro. De hecho, esto se percibe como un signo de que las tabletas están obrando correctamente. Si las heces son de apariencia alquitranosa al igual que negras, si tienen vetas rojas o si se presentan cólicos, dolores agudos o dolor en el estómago, consulta inmediatamente con tu médico.
Las formas líquidas de hierro pueden manchar tus dientes.
• Ensaya mezclando el hierro con agua u otros líquidos (tales como jugo de fruta o jugo de tomate) y tomando el medicamento con una pajilla.
• Las manchas por el hierro se pueden eliminar cepillándose los dientes con bicarbonato de soda o peróxido.
Las tabletas se deben mantener en un lugar fresco (los botiquines de los baños pueden ser demasiado calientes y húmedos, lo cual puede provocar que las píldoras se desintegren).
Mantén los suplementos de hierro fuera del alcance de los niños. Si tu hijo se traga una píldora de hierro, contacta inmediatamente con un centro de toxicología.
HIERRO Y LACTANCIA
Si una madre sufre anemia ferropénica debe, por supuesto, tomar los suplementos de hierro adecuados. La concentración de hierro en la leche materna no aumenta al suplementar con hierro la dieta de la madre. La madre no anémica no necesita suplementos de hierro durante la lactancia. De hecho la ingesta dietética de referencia para el hierro disminuye a la mitad, de 18mg/día para la mujer a dulta a 9mg/día durante la lactancia. Esta disminución se debe a que, gracias a la amenorrea (ausencia de menstruación durante la lactancia materna exclusiva), la madre que lacta ahorra hierro.

Cris Valiño
lunes, 18 de febrero de 2013
Colecho
Como colecho se entiende dormir con tus hijos. Se puede hacer desde dormir en la misma cama, como tener una cuna especialmente diseñada para ir adosada a la cama familiar, o bien usar una cuna convencional sin uno de los lados y adosarla a la cama donde duermen los padres. Muchas veces, en lugar de una cuna se pone otra cama individual adosada a la cama mayor.
Existen opiniones encontradas con respecto a esta práctica, pero tal y como argumentan en www.crianzanatural.com de lo que no hay duda es de que la raza humana, durante toda nuestra historia desde que éramos unos primates que vivíamos en cuevas, ha practicado el colecho. Es solamente en los últimos 150 años, con la llegada de casas con varias habitaciones, que se separa a los bebés para que duerman lejos de sus padres. Durante cientos de años, las madres amamantaban a sus bebés durante la noche, casi sin despertarse. Los bebés recibían protección, afirmación emocional, "lecciones de cómo respirar", calor y leche materna. Si el bebé tiene alguna dificultad, si vomita, o tiene frío, los padres están a su lado para socorrerle. De hecho, si la temperatura corporal del bebé sube demasiado, la de la madre baja para compensarlo. La proximidad con su madre estimula la lactancia materna. Los niños que duermen con sus padres amamantan más a menudo que los que duermen en otra habitación (casi el doble y durante casi 3 veces más tiempo). Esto hace que tengan un ritmo de sueño distinto. Su fase profunda de sueño es mucho menor, con lo que el riesgo de la muerte súbita (que se supone ocurre en esta fase) es más bajo. Además, el desarrollo neuronal ocurre en su máximo esplendor en la fase de sueño menos profunda, con lo que al practicar colecho, no sólo se le da más leche materna, que es ideal para su protección fisiológica, sino que se está potenciando su desarrollo mental.
Existen opiniones encontradas con respecto a esta práctica, pero tal y como argumentan en www.crianzanatural.com de lo que no hay duda es de que la raza humana, durante toda nuestra historia desde que éramos unos primates que vivíamos en cuevas, ha practicado el colecho. Es solamente en los últimos 150 años, con la llegada de casas con varias habitaciones, que se separa a los bebés para que duerman lejos de sus padres. Durante cientos de años, las madres amamantaban a sus bebés durante la noche, casi sin despertarse. Los bebés recibían protección, afirmación emocional, "lecciones de cómo respirar", calor y leche materna. Si el bebé tiene alguna dificultad, si vomita, o tiene frío, los padres están a su lado para socorrerle. De hecho, si la temperatura corporal del bebé sube demasiado, la de la madre baja para compensarlo. La proximidad con su madre estimula la lactancia materna. Los niños que duermen con sus padres amamantan más a menudo que los que duermen en otra habitación (casi el doble y durante casi 3 veces más tiempo). Esto hace que tengan un ritmo de sueño distinto. Su fase profunda de sueño es mucho menor, con lo que el riesgo de la muerte súbita (que se supone ocurre en esta fase) es más bajo. Además, el desarrollo neuronal ocurre en su máximo esplendor en la fase de sueño menos profunda, con lo que al practicar colecho, no sólo se le da más leche materna, que es ideal para su protección fisiológica, sino que se está potenciando su desarrollo mental.
Los expertos hablan acerca del tema del siguiente modo: la psicóloga Rosa Jové, comentó en una de sus múltiples entrevistas “Esta misma noche, el 87% de los niños y niñas del mundo han dormido acompañados. Y no sólo en países del tercer mundo, donde se da en un 100%, sino también del primer mundo. Japón tiene índices del 97%; Suecia, Dinamarca y Noruega, del 92%; Alemania, del 6o%… Donde se practica menos es en aquellos países en los que la industria farmacéutica y de puericultura tiene más fuerza: la Europa mediterránea y Estados Unidos. ¿Por qué? Muy sencillo, si dormimos con nuestro hijo, no hace falta que compremos una cuna, ni que le pongamos chupete, ni que le demos biberón…. Aun así, en España, que es uno de los países en que se practica menos, se llega al 54%. Al fin y al cabo, SOMOS MAMÍFEROS y, por lo tanto, nos caracterizamos por tres elementos: mamamos leche de nuestras madres, dormimos juntos y nos desplazamos en manadas. No olvidemos que nuestro bebé es un mamífero”
El doctor J. M. Paricio Talayero, Jefe de Servicio de Pediatría del Hospital Marina Alta de Denia y miembro del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, hizo hace unos años una revisión bibliográfica de los estudios científicos que habían estudiado el colecho y publicó un extenso trabajo en el que explicaba varios argumentos a favor del colecho:
- Es una práctica ancestral muy extendida en los humanos, dándose las cifras más bajas en Occidente desde los últimos 200 años, porque argumentan, sin pruebas, que una separación precoz de la madre favorecería una mayor autonomía del niño
- En zonas en las que el colecho está muy extendido (Japón, Hong- Kong, inmigrantes de Bangladesh en Londres), la Muerte Súbita del Lactante tiene muy escasa incidencia
- Aumenta la independencia y mejora el desarrollo psicológico de los niños o no da ninguno de los pretendidos problemas conductuales o de personalidad
- Mejora la estabilidad respiratoria, la oxigenación, la termorregulación o el aumento de temperatura, provoca despertares sincronizados con la madre, disminuye las fases profundas del sueño, y otros efectos fisiológicos sin que se sepa de algunos cual es su importancia
- Aumenta la prevalencia y duración de la Lactancia Materna y la producción de leche, y aumenta las horas de sueño de las madres que amamantan siendo todo ello discutible, pues hay trabajos a favor y otros en contra, argumentando los primeros que como la Lactancia Materna protege de la Muerte Súbita, el colecho, indirectamente prevendría la Muerte Súbita. Aunque hay aún controversia acerca de si la Lactancia Materna protege de la Muerte Súbita, dados los beneficios comprobados de la Lactancia Materna, bastaría con que fuese cierta la relación entre Colecho y Lactancia Materna
También Carlos González, pediatra mediático por excelencia, se pronuncia al respecto:
Otros factores importantes para la protección del bebé son:
. No se debe dejar que el bebé se acalore. La mejor temperatura ambiente para el bebé es entre 16 y 18 grados centígrados.
. Si la mamá está enferma o tiene algún tipo de enfermedad que cause que no se despierte en respuesta a una necesidad del bebé, es mejor que no duerman juntos.
. Es preferible usar sábanas y mantas en lugar de colchas o de edredones de plumas.
. No se le debe poner demasiada ropa al bebé ni cubrirle la cabeza. Debe vestirlo con la misma cantidad de ropa que usted se pondría. Si arropa al bebé con la misma manta con que usted se arropa, no debe meterlo en un saco de dormir. Tampoco conviene arroparlo tanto que se pueda acalorar (además el contacto de su piel con la del bebé facilita la lactancia y calma al bebé.)
También hay que evitar que el bebé se lesione; para ello:
. Asegúrese de que el bebé no se pueda caer de la cama o atascarse entre el colchón y la pared.
. Asegúrese de que su pareja sepa que el bebé también está en la cama si no se acuestan al mismo tiempo.
. Si comparte la cama con un niño mayor, es mejor que usted o su pareja se acuesten entre el niño y el bebé.
. No les permita a las mascotas acostarse en la cama en que duerme el bebé.
Cris Valiño
lunes, 4 de febrero de 2013
Depresión postparto
Es una depresión de moderada a intensa en una mujer después de que ha dado a luz y se puede presentar poco después del parto o hasta un año más tarde. La mayor parte del tiempo ocurre dentro de los primeros tres meses después del parto.
La causa exacta de la depresión posparto se desconoce. Los cambios en los niveles hormonales durante y después del embarazo pueden afectar el estado anímico de una mujer. Muchos factores distintos a los hormonales también pueden afectar el estado de ánimo durante este período:
•Cambios en el cuerpo a raíz del embarazo y el parto.
•Cambios en las relaciones laborales y sociales.
•Tener menos tiempo y libertad para ti misma.
•Falta de sueño.
•Preocupaciones acerca de tu capacidad para ser una buena madre.
•Cambios en las relaciones laborales y sociales.
•Tener menos tiempo y libertad para ti misma.
•Falta de sueño.
•Preocupaciones acerca de tu capacidad para ser una buena madre.
•Tienes menos de 20 años.
•Actualmente consumes alcohol, alucinógenos o fumas (también ocasionan riesgos serios para la salud del bebé).
•No planificaste el embarazo o tuviste sentimientos contradictorios acerca de éste.
•Tuviste depresión, trastorno de ansiedad antes del embarazo o en embarazo anterior.
•Has vivido un hecho estresante durante el embarazo o el parto, por ejemplo, una enfermedad, muerte o padecimiento de un ser querido, un parto difícil o de emergencia, un parto prematuro o una enfermedad o anomalía congénita en el bebé.
•Tienes un familiar cercano que haya experimentado depresión o ansiedad.
•Tienes una mala relación con la pareja o eres soltera.
•Tienes problemas financieros o de vivienda.
•Tienes poco apoyo de la familia, los amigos o la pareja.
Los sentimientos de ansiedad, irritación, tristeza con llanto e inquietud son comunes en las dos primeras semanas después del embarazo. Estos sentimientos a menudo se denominan "depresión puerperal". Estos síntomas casi siempre desaparecen pronto, sin necesidad de tratamiento. La depresión posparto puede ocurrir cuando la depresión puerperal no desaparece o cuando los signos de depresión comienzan uno o más meses después de dar a luz.
Los síntomas de depresión posparto son los mismos que los síntomas de la depresión que ocurre en otros momentos en la vida. Junto con un estado anímico triste o deprimido, puedes tener algunos de los siguientes síntomas:
•Agitación e irritabilidad
•Cambios en el apetito
•Sentimiento de inutilidad o culpa
•Sentirse retraída o desconectada
•Falta de placer o interés en todas o en la mayoría de las actividades
•Pérdida de la concentración
•Pérdida de energía
•Problemas para realizar las tareas en el hogar o el trabajo
•Ansiedad considerable
•Pensamientos de muerte o suicidio
•Dificultad para dormir
•Ser incapaz de cuidar de sí misma o de su bebé.
•Sentir temor de quedarse sola con el bebé.
•Tener sentimientos negativos hacia el bebé o incluso pensar en hacerle daño. (Anque estos sentimientos son aterradores, casi nunca se materializan. No obstante, usted debe comentarle al médico al respecto inmediatamente.)
•Preocuparse intensamente por el bebé o tener poco interés en él.
Pruebas y exámenes
No existe un examen único para diagnosticar la depresión posparto. El diagnóstico se basa en los síntomas que le describes al médico o profesional sanitario. Las mujeres con depresión posparto deben hacerse exámenes de sangre para buscar causas físicas de dicha depresión.
Tratamiento
Una madre primeriza que tenga cualquier síntoma de depresión posparto debe ponerse en contacto con el profesional sanitario en seguida para conseguir ayuda. Aquí se presentan algunas otras sugerencias útiles:
•Pide a tu pareja, familia y amigos ayuda con las necesidades del bebé y el hogar.
•No escondas tus sentimientos. Habla de ellos con tu compañero, familia y amigos.
•No hagas ningún tipo de cambios mayores en tu vida durante el embarazo o inmediatamente después de dar a luz.
•No intentes hacer demasiado o ser perfecta.
•Saca tiempo para salir, visitar a los amigos o pasar tiempo sola con tu pareja.
•Descansa : duerme cuando tu bebé esté durmiendo.
•Habla con otras madres o acude a un grupo de apoyo.
El tratamiento para la depresión después del parto con frecuencia incluye medicamentos, terapia o ambos. El hecho de que estés amamantando o no influirá en qué medicamentos te recomienda tu médico. Te pueden recomendar un especialista en salud mental. La terapia conductual cognitiva (TCC) y la terapia interpersonal (TIP) son tipos de psicoterapia que a menudo ayudan para la depresión posparto. Los grupos de apoyo pueden ser útiles, pero no deben reemplazar a los medicamentos y la psicoterapia si sufres depresión posparto. Tener un apoyo social bueno de la familia, los amigos y los compañeros de trabajo puede ayudar a reducir la gravedad de la depresión posparto.
Los medicamentos y la psicoterapia profesional con frecuencia pueden reducir o eliminar los síntomas de manera efectiva.
Posibles complicaciones
Sin tratamiento, la depresión posparto puede durar meses o años. Las complicaciones potenciales a largo plazo son las mismas que en la depresión en otros momentos vitales. La depresión posparto que no recibe tratamiento puede ponerte en riesgo de hacerse daño o dañar al bebé.
•Tu depresión puerperal no desaparece después de dos semanas
•Los síntomas de depresión se vuelven más intensos
•Los síntomas de depresión empiezan en cualquier momento después del parto, incluso muchos meses más tarde
•Te resulta difícil realizar las tareas en el trabajo o en la casa
•No puedes cuidar de ti misma ni de tu bebé
•Tienes pensamientos de hacerte daño a ti misma o a tu bebé
•Tienes pensamientos sin asidero en la realidad o empiezas a oír o ver cosas que otras personas no ven ni oyen
El hecho de tener un buen apoyo social por parte de la familia, los amigos y los compañeros de trabajo puede ayudar a reducir la gravedad de la depresión posparto, pero es posible que no la prevenga. Las mujeres que tuvieron depresión posparto después de embarazos pasados pueden ser menos propensas a padecerla de nuevo si comienzan a tomar antidepresivos después del parto. La psicoterapia también puede ayudar a prevenirla.
No tengas miedo de buscar ayuda inmediatamente si te sientes abrumada y con temor de que puedes hacerle daño al bebé.
Cris Valiño
jueves, 17 de enero de 2013
Citología cervical o Papanicolau
Tal vez el embarazo ha sido un momento que ha conseguido acercarte al sistema de salud de tu comunidad. Un lugar que, por suerte, no habías frecuentado demasiado pero que ahora conoces un poco mejor. Has compartido varios meses de espera con tu matrona y ella ha aprovechado la ocasión para recordarte que no tenías una citología reciente y te ha propuesto realizar una tras el puerperio. Ahora ha pasado el tiempo y ha llegado el momento de solicitar la cita, pero no sabes muy bien qué es lo que te van a hacer, si es realmente importante o si será incómodo,... incluso doloroso. Continúa leyendo y tal vez te ayudemos a acudir más segura y confiada.
La citología cervical o prueba de Papanicolau es una prueba para comprobar la normalidad del cuello del útero (cérvix uterino). En la mayoría de las mujeres los resultados de la prueba indican que no hay ningún problema. Pero para una de cada diez mujeres aproximadamente, la prueba indica cambios en las células que pueden ser causados por muchos factores, aunque la mayoría de estos cambios no llegarán nunca a convertirse en un cáncer cervical.
Necesitas hacerte una citología porque el cáncer de cuello de útero puede prevenirse. Los signos de que el cáncer puede llegar a aparecer pueden detectarse de forma precoz, por lo cual puede evitarse antes de que aparezca. Es un cáncer de crecimiento muy lento y que produce lesiones en las células que son fácilmente visibles con una citología. Muchas de ellas, sobretodo las denominadas "de bajo grado" regresarán a la normallidad, por lo que será suficiente vigilarlas para comprobar que el cuello del útero vuelve a ser normal. Otras lesiones, las de "alto grado", se pueden tratar, evitando así que evolucionen a cáncer de cuello de útero. La evolución de estas lesiones suele durar años antes de dar lugar a un cáncer cervical. En muy pocas ocasiones puede detectarse un cáncer, pero éste además se encontraría en un estadío muy precoz, lo que permitirá su curación en prácticamente todos los casos. La mayor parte de las mujeres que han sufrido un cáncer de cérvix no hicieron las citologías periódicas. No hacerlas es uno de los mayores factores de riesgo de sufrir cáncer de cérvix.
El programa gallego de detección precoz del cáncer de cérvix ofrece la prueba de forma gratuita a todas las mujeres entre 20 y 64 años. No se recomienda comenzar antes de los 20 años, ya que por debajo de esta edad las alteraciones que pueden observarse serán, en su gran mayoría transitorias y desaparecerán espontáneamente. La evolución de las que no desaparecen por sí solas es suficientemente lenta para que se detecten aún en un estadío precoz en las citologías posteriores. Y aún cuando entres en el climaterio o menopausia, seguirás necesitando la prueba para comprobar que tu cuello uterino está sano. Será necesario consultar la necesidad de hacer la prueba en caso de:
- mujer que haya pasado por una histerectomía (extracción quirúrgica del útero)
- mayor de 65 años
- mujer que no haya tenido nunca relaciones sexuales
Después de un resultado normal, la prueba debe repetirse cada 3 años. Se hicieron muchos estudios para decidir cuál es el intervalo más adecuado para repetir las citologías y en los últimos años se ha llegado al consenso de repetirlas cada 3 años. Hacerlas con más frecuencia no supone ningún beneficio. No obstante, hacerlas más a menudo (cada año o cada dos años), aumenta el riesgo de detectar lesiones que van a desparecer por sí solas y que no necesitan tratamiento.
¿Cómo es la prueba?
El profesional que vaya a realizar la prueba te pedirá que te desnudes de cintura para abajo y que te acuestes en una camilla. A continuación introducirá en tu vagina un pequeño instrumento, llamado espéculo, para mantener separadas sus paredes. Después empleará una espátula pequeña o un instrumento parecido a un cepillo para recoger algunas células superficiales del cuello de tu útero. Una vez depositadas las células en un portaobjetos o en un recipiente pequeño con líquido, se envían al laboratorio para que lo examinen al microscopio. La prueba no es dolorosa y dura sólo unos minutos.
No podremos realizarte la prueba durante la menstruación. Asegúrate de solicitar una cita para antes o después de la regla. El mejor momento es en la mitad del ciclo menstrual. Tampoco deberás usar tampones, espumas anticonceptivas, gelatinas o medicamentos vaginales durante los tres días previos a la prueba. Los resultados se te comunicarán en tu centro de salud. Tardarán aproximadamente 8 o 9 semanas.
Si te preguntas qué grado de fiabilidad tiene este examen te tranquilizará saber que la detección y el tratamiento precoces pueden impedir la aparición de alrededor del 75% de los cánceres pero, del mismo modo que otras pruebas de detección precoz, tampoco es perfecta, por lo que alrededor de 1 de cada 10 pruebas debe repetirse porque:
- puede ser que la mujer tenga una infección que deba ser tratada antes de poder obtener una muestra de material utilizable
- las células cervicales en la muestra de prueba quizás fueran ocultadas por sangre o mucosidad
- tal vez no haya suficientes células cervicales en la muestra para una evaluación exacta
- es posible que la muestra no se haya preparado debidamente o
- el protaobjetos ha podido romperse
¿Qué significa que me vuelvan a citar?
Rara vez esto significa que tienes un cáncer. Podría significar, simplemente, que tu muestra no se vió claramente y que es necesario hacer otra prueba. Por otro lado, el resultado podría identificar algunos cambios sin importancia en las células del cuello uterino. Si se detectan cambios anormales, necesitarás nuevas pruebas que aseguren que el cuello de tu útero está bien. Esto no equivale a cáncer. Con todo, a veces se detecta un cáncer cuando tras una citología de resultado anormal se realizan más pruebas. Por eso es importante que sigas las recomendaciones del personal sanitario.
¿Se puede hacer algo en el caso de cambios anormales?
Sí. El profesional sanitario te explicará qué hacer. Tal vez te pida que regreses para repetir la citología porque es posible que las células anormales vuelvan a la normalidad espontáneamente.
Con todo, quizás te pidan que vayas al hospital para hacerte un examen más exhaustivo denominado "colposcopia". Este examen consiste en visualizar de forma más precisa el cuello del útero, y el instrumento que se utiliza, llamado colposcopio, no es más que una lente de aumento, como una lupa, con una luz que le permite al ginecólogo identificar cualquier zona con células anormales. El examen acostumbra a ser indoloro. Si se identifica alguna zona anormal, se recogera una pequeña muestra de tejido de superficie del cérvix. Esto es una biopsia, que suele ser de tamaño muy pequeño y no dolorosa. El resultado de la colposcopia y de la biopsia permite saber con más precisión si necesitas o no tratamiento y cuál es el tratamiento más oportuno. El tratamiento, en caso de necesitarse, es un procedimiento que suele hacerse en consultas externas sin ingreso hospitalario. Se trata, en la mayoría de los casos, de extirpar una lesión precancerosa para evitar que pudiese progresar a un cáncer cervical, ya que muy raramente la biopsia muestra cambios celulares que ya hayan progresado a cáncer.
Por último debes saber que la citología cervical no detecta todas las anormalidades del cuello uterino por lo que si, a pesar de realizar las citologías periódicas y de que estas sean normales, nota algún síntoma como, por ejemplo, sangrado o dolor con las relaciones sexuales o sangrado entre las menstruaciones o un flujo anormal, debes consultar con tu médico.
Si te interesa leer más acerca de este tema tienes información ampliada y fiable en www.aepcc.org
Cris Valiño
domingo, 23 de diciembre de 2012
SIGNOS DE ALERTA DURANTE EL PUERPERIO
A continuación exponemos una lista de situaciones que podrían darse en el puerperio y ante las que debería acudir a su médico para descartar cualquier complicación:
- Temperatura corporal mayor a 38º C que persiste durante más de 24 horas. Durante los primeros días del puerperio puede haber un aumento transitorio de la temperatura, que se considera normal,y es debido a la subida de la leche pero debemos diferenciarlo de un proceso infeccioso.
- Hemorragia vaginal profusa.
- Loquios malolientes.
- Dolor abdominal anormal que no cede con reposo y analgesia.
- Signos inflamatorios o supuración por la herida quirúrgica, o episiotomía si existen.
- Signos inflamatorios en las extremidades inferiores (dolor, calor, enrojecimiento...)
- Dolor o dificultad al miccionar.
- Tristeza profunda persistente.
Alba López.
lunes, 8 de octubre de 2012
EL PUERPERIO EN 10 PREGUNTAS
En esta actualización del blog intentamos reunir las preguntas más frecuentes planteadas por las madres durante el puerperio. El puerperio es el período de tiempo que transcurre desde el final del parto hasta que el organismo recupera su estado normal; incluye tanto los cambios físicos como sociológicos que se producen en esta etapa. Dura aproximadamente seis semanas (también conocido como cuarentena).
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- ¿Cuándo me puedo levantar? Es importante moverse lo antes posible. Desde las primeras horas procurarás mover los pies en la cama. Una vez transcurridas entre 4-6 horas puedes empezar a levantarte de forma progresiva. Las primeras veces que te incorpores lo debes hacer siempre acompañada, para evitar daños en caso de mareos. En un principio lo debes hacer por etapas, primero te acercas bien al borde de la cama y transcurridos unos minutos te incorporas lentamente.
- ¿Qué cuidados debo tener con la episiotomía? Lo más importante es tener la zona de incisión lo más seca y limpia posible; procurando cambiar las compresas frecuentemente. Debes llevar a cabo una higiene como la que realizabas previamente al parto. En cuanto a los PUNTOS, se caen solos. Están elaborados con materiales orgánicos, de forma que tu cuerpo pueda absorberlos. Con los cuidados adecuados tardan aprox. una semana en caer.
- ¿Por qué me molesta al sentarme? Es un contratiempo frecuente durante los primeros días a causa de la episiotoía, o de las hemorroides que pueden haber edematizado durante el final del embarazo y el parto. El tratamiento con frío te aliviará de forma notoria. Procura evitar las malas posturas al sentarte; puedes utilizar cojines o almohadas para reducir las molestias.
- ¿Los kilos del embarazo serán para siempre? Ni mucho menos. Es cierto que cuanto más hayas cogido en el embarazo, más te costará quitártelos. Pero si no has engordado más de 10-12 kilos, estarás en tu peso de antes en unos 2-3 meses, siempre y cuando pongas un poco de tu parte, sigas una dieta equilibrada y practiques algo de ejercicio. Aunque muchas veces, la gimnasia no es necesaria; tan sólo con el desgaste físico que supone atender a tu bebé, será suficiente. También debes tener un poco más de paciencia si éste no es tu primer embarazo. Ten en cuenta que los músculos abdominales se han distendido en varias ocasiones, y puede ocurrir que aunque recuperes tu peso anterior, no puedas volver a lucir tu ropa de antes, ya que tus medidas habrán cambiado. Tampoco es el momento de hacer una dieta estricta; tus necesidades nutricionales, sobre todo si das de mamar a tu bebé, deben estar cubiertas con al menos un aporte de 1.800 kcal.
- ¿Hasta cuándo dura el sangrado? El útero ha estado muy dilatado y para volver a su ser tiene que volver a contraerse. Hasta que este proceso termina, se van produciendo restos y secreciones –los llamados loquios-, que expulsarás a través de la vagina. Independientemente de que tu parto haya sido vaginal o por cesárea, es normal que tengas sangrados durante una semana o diez días; pero también es habitual que éstos se alarguen –aunque puede ser que no se produzcan todos los días- alrededor de 40 días. Notarás que el flujo cada vez es más escaso y oscuro. Solo en caso de que observes una hemorragia intensa, debes acudir a tu médico.
- ¿Cuándo volveré a tener la regla? Dependerá de si estás dando o no de mamar a tu bebé. Si has optado por lactancia, es normal que vuelvas a menstruar unos 5 meses después del parto –pero, ojo, eso no significa que no estés ovulando, y puedas quedarte de nuevo embarazada si no tomas medidas-. Si no le das de mamar, la regla tardará menos en volver, alrededor de 30-40 días. Si no es así, deberás consultar con tu ginecólogo ya que puedes tener un desarreglo hormonal o problema uterino. Tampoco te extrañe que las menstruaciones sean diferentes a las de antes de quedarte embarazada. Es posible que sean más abundantes o más cortas de duración, e incluso, menos dolorosas.
- Al toser o estornudar tengo pérdidas de orina, ¿es normal? En cierta medida, sí. Ten en cuenta que el parto –si ha sido vaginal- ha producido una gran distensión de los músculos que soportan la vejiga, y necesitan tiempo para volver a la normalidad. Pero pasadas las primeras semanas, los escapes deberían haber cedido. Si no es así, podrías considerar que tienes una incontinencia urinaria, y deberías acudir a un fisioterapeuta especializado para recibir el tratamiento adecuado. Para prevenirlo, continua con los ejercicios Kegel –que deberías haber practicado durante el embarazo-, y que fortalecerán tu suelo pélvico. Consisten en contraer el esfínter de la orina, manteniéndolo así unos segundos, y relajándolo después. Repite la misma secuencia 10 veces, y hazlo, a continuación, también con los músculos de la vagina y del esfínter del ano.
- La analgesia epidural me ha provocado dolor de espalda, ¿se me pasará? La lumbalgia pospunción es una de las posibles complicaciones de la epidural, pero ocurre rara vez. Si se produce, puede dejar un dolor ligero en la zona de punción pero no una lumbalgia permanente. Eso sí, si ya habías sufrido molestias en la espalda durante el embarazo, es posible que éstas se vean agravadas tras el parto. Ahora además tienes que coger, bañar, cambiar y dar de mamar a tu bebé. Evita las malas posturas –ten en cuenta que las vas a tener que repetir una y otra vez-, y continúa con los ejercicios que aprendiste en las clases de preparación al parto.
- ¿Las relaciones sexuales serán dolorosas? Es uno de los miedos más extendidos…pero, tranquila, salvo que haya habido una mala cicatrización de la episiotomía, el coito no debe ser doloroso. Tal vez te resulte algo más molesto las primeras veces. Y tiene su explicación. La episiotomía ha podido cerrar un poco más la entrada de la vagina y además, si estás dando de mamar, el descenso de los estrógenos que acompaña la lactancia, produce sequedad vaginal. Con una crema lubricante adecuada y unos primeros contactos suaves, tus relaciones no tendrán nada que envidiar a las anteriores del parto. Eso sí, habla con tu pareja y exprésale tus temores y tus sensaciones. La comunicación en esta etapa es más importante que nunca.
- ¿Cómo puedo evitar el estreñimiento? Hay varias razones que juegan en tu contra: los músculos abdominales se han quedado muy relajados tras el parto, el alto nivel de progesterona del embarazo reduce el movimiento intestinal, y si te han practicado una episiotomía, sentirás miedo al dolor. Por tanto, es necesario que revises más que nunca tus hábitos alimentarios. Aumenta la cantidad de fibra ingerida, bebe agua de forma abundante, y procura pasear a diario. Los supositorios de glicerina, también te ayudarán. Pero no recurras al uso de los laxantes sin consultar al médico, en especial, si estás dando de mamar.
Lidia
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