domingo, 23 de diciembre de 2012

SIGNOS DE ALERTA DURANTE EL PUERPERIO

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A continuación exponemos una lista de situaciones que podrían darse en el puerperio y ante las que debería acudir a su médico para descartar cualquier complicación:
  • Temperatura corporal mayor a 38º C que persiste durante más de 24 horas. Durante los primeros días del  puerperio puede haber un aumento transitorio de la temperatura, que se considera normal,y es debido a la subida de la leche pero debemos diferenciarlo de un proceso infeccioso.
  • Hemorragia vaginal profusa.
  • Loquios malolientes. 
  • Dolor abdominal anormal que no cede con reposo y analgesia.
  • Signos inflamatorios o supuración por la herida quirúrgica, o episiotomía si existen.
  • Signos inflamatorios en las extremidades inferiores (dolor, calor, enrojecimiento...)
  • Dolor o dificultad al miccionar.
  • Tristeza profunda persistente.
Alba López.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Cólico del Lactante

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            Se trata de episodios repetidos de llanto intenso e inconsolable en un lactante bien alimentado y saludable. se habla de la "regla del tres" (3 horas al día, 3 días a la semana y durante 3 semanas). No está del todo clara su causa. Se habla de varias hipótesis: inmadurez digestiva (excesiva producción de gas, hipermotilidad intestinal, cambios en la flora) o inmunológica (intolerancia o alregia a leche de vaca), así como psicosociales (sobreestimulación del lactante, técnicas de alimentación incorrectas) o conductuales (temperamento). Incluso se considera una variante de la normalidad (¿niños irritables?). Quizás se trate de un "cajón de sastre" con varias causas pero con un mismo patrón clínico.
            Es un motivo de consulta frecuente. Casi un tercio de los recién nacidos lo presentan. Se manifiestan como crisis de llanto intenso e inconsolable, habitualmente por la tarde-noche. Se acompaña de enrojecimiento facial, puños cerrados, distensión abdominal, flexión de extremidades inferiores e hiperextensión de columna. Parece grave, sobretodo la primera crisis, pero su pronóstico es benigno. Se trata de un proceso autolimitado que desaparecerá entre el tercer y cuarto mes de vida. No es una enfermedad y evolucionará hacia la resolución.
¿Cómo se trata?
             No hay medicación eficaz. El pediatra intentará reducir la ansiedad de los padres con información y pautas de manejo. Si, por la severidad y/o frecuencia de los episodios, los padres no pueden afrontar la situación, se harán intervenciones terapéuticas: las opciones son la simeticona oral (sin evidencia de eficacia pero segura) y la dieta exenta de proteínas vacunas (leches especiales hidrolizadas en los que toman biberón o evitando lácteos y derivados en la dieta de la madre que da pecho). Estas opciones se pueden probar durante una semana y mantenerse si se observa mejoría. Otras posibilidades sin evidencia científica clara pero que podrían ser útiles son los probióticos (Lactobacillus reuteri) y los fitoterapéuticos (hinojo solo o en combinación con manzanilla, verbena y regaliz). Estos últimos se deben tomar con moderación para evitar la interferencia con la leche. Recuerde que existen anises estrellados que pueden ser tóxicos.
¿Qué hacer para mejorarlo?
             Establecer hábitos o rutinas en el día a día del niño. Evitar la sobreestimulación. Se deben adquirir habilidades para calmar a un bebé que llora mediante el entrenamiento de padres en las cinco necesidades (hambre, succión, protección/frío-calor, atención y sueño). Las estrategias calmantes habituales son: alimentación, succión o chupete, emisión de gases, cogerlo en brazos, balanceo y acunamiento, baño caliente, paseo en coche de niño o en automóvil. También se puede instruir en el swaddling (enrollar al bebé con una sábana dejándolo inmóvil). Incluso la utilización del "ruído blanco" a baja intensidad (como el ruido de un secador de pelo o una aspiradora) puede favorecer la relajación y el sueño. Es fundamental que los padres descansen cuando el bebé está dormido, que se turnen en su cuidado y soliciten apoyo a familiares. Ademas, puede ser útil compartir experiencias con otros padres.



Siendo benigno y transitorio....¿cuál es su peligro?
             Origina inseguridad sobre la alimentación adecuada. Se debe evitar la introducción precoz de alimentos complementarios. Si está con lactancia materna, no existe ninguna duda de que es la mejor. No son recomendables la leche de soja, hipoalergénica (anticólico o HA) ni sin lactosa. Pero el principal peligro es el síndrome del bebé sacudido. Se debe evitar coger al bebé durante discusiones. Si hay momentos en que el llanto se siente intolerable, lo mejor es poner al bebé en un lugar seguro (por ejemplo su cuna), tomarse un tiempo (minutos) y pedir ayuda. Existe la posibilidad de perder el control y producir lesiones graves e incluso mortales agitándolo.
Diagnóstico diferencial
            Puede ser útil el uso de un Diario de Comportamiento. Registrará tomas, tiempo de sueño-vigilia y episodios de llanto (duración e intensidad) en una tabla o gráfica horaria. Así se objetiviza evolución y posibles desencadenantes. Es primordial la confianza en el pediatra y la enfermera/matrona. Comprobarán la adecuada ganancia de peso y técnica alimentaria. Le realizarán preguntas y una exploración física para descartar otras patologías menos comunes. No suelen ser necesarias otras pruebas.
¿Cuándo preocuparse?
             Son signos de alarma: mal estado general, escasa ganacia de peso, fiebre, pausas respiratorias, mal color o síntomas neurológicos (somnolencia, hipotonía, convulsiones). También si aparece pronto en los primeros días de vida o persiste más allá del cuarto mes.

Cris Valiño

       



 


        

domingo, 16 de diciembre de 2012

VIH/SIDA

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¿Qué es el VIH?

Las siglas significan Virus de la Inmunodeficiencia Humana. Este virus afecta a los linfocitos CD4, células fundamentales del sistema inmunitario, alterando o anulando su función dando lugar a la consiguiente inmunodeficiencia. Para invadir una célula CD4, el VIH necesita adherirse o encajarse en ella. Se considera que el sistema inmunitario es deficiente cuando deja de poder cumplir su función de lucha contra las infecciones y enfermedades. El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es un término que se aplica a los estadios más avanzados de la infección y se define por la presencia de alguna de las más de 20 infecciones oportunistas o de cánceres relacionados con el VIH.

¿Cómo se transmite?

El VIH se encuentra en la sangre, semen, flujo vaginal y leche materna de una persona infectada. Su transmisión se produce cuando una cantidad suficiente de estos fluidos ingresa en el torrente sanguíneo de otra persona.

Esa transmisión puede producirse de diversas maneras:
-         Relaciones sexuales sin protección
-         Contacto con  sangre
-         Uso de hemoderivados
-         Drogas inyectables
-         De madre a hijo durante el embarazo, parto o lactancia.

Es importante aclarar en este apartado que el virus no se transmite por la saliva ya que en este fluido no hay una concentración elevada del virus.

Además hay factores en contra de la transmisión: en la boca existen enzimas de la saliva que inhiben la actividad del VIH, la competencia de éste con otros microorganismos en la cavidad bucal, el paso del aire (el oxígeno es letal para el VIH), el corto tiempo de permanencia y la escasa cantidad de los fluidos infectantes en la boca...

Sin embargo, para eliminar hipotéticos riesgos, se debe evitar esta práctica sexual si se prevé que la persona infectada pueda sangrar de forma espontánea (encías sangrantes, aftas, infecciones gingivales, extracción reciente de piezas dentarias, herpes labiales...).

Etapas de la enfermedad

-Fase inicial, precoz o aguda: el paciente puede no presentar síntomas. Independientemente del mecanismo de trasmisión, los síntomas que aparecen tras el contagio guardan relación con la dosis infectante, la virulencia de la cepa y la capacidad de respuesta del sujeto infectado. Las manifestaciones clínicas más frecuentes son las siguientes: Fiebre, sudoración, adenopatías, odinofagia, erupción cutánea, etc.

-Fase intermedia o crónica: esta fase tiene una duración variable, que se estima en varios años, y en ella persiste la proliferación viral, aunque a bajo nivel.. Se desarrolla una infección crónica que se mantiene con diversos grados de replicación del virus durane años antes de que el paciente manifieste una enfermedad clínica. Durante esta fase los pacientes suelen estar asintomáticos, con o sin adenopatías, trombocitopenia o mínimos trastornos neurológicos.

 -Fase final, de crisis o de sida: coincide con una profunda alteración del estado general del paciente, aparición infecciones oportunistas, neoplasias y alteraciones neurológicas. Es el momento en el que se considera que el infectado por el VIH tiene SIDA.
Se tarda un período promedio de 10 años para que alguien infectado con el virus lo desarrolle. El pronóstico de supervivencia es variable; parecen influir la edad, el mecanismo de contagio y la forma de presentación. Alguien que presenta problemas de desnutrición puede desarrollar SIDA con mayor rapidez. El tratamiento con antirretrovirales ha mejorado la supervivencia.

¿Cómo se detecta?

Las pruebas de diagnóstico que se emplean habitualmente son tests (análisis de sangre) que miden los anticuerpos que genera el organismo frente al VIH .El sistema inmunitario tarda un tiempo en producir anticuerpos suficientes para ser detectados por la prueba, y este tiempo no es igual para todo el mundo. A este tiempo en el que se puede obtener un resultado negativo, aún estando infectado, se le conoce a menudo como "período ventana". Generalmente se tarda entre 2 y 8 semanas tras la infección en desarrollar anticuerpos detectables, y casi todas las personas los han generado a los 3 meses de la práctica de riesgo. No obstante en algunos casos se puede tardar más. Por esto, en algunos casos concretos, como las personas con prácticas de riesgo reiteradas o una historia clínica incompatible con el resultado de la prueba, el médico valorará si está indicado repetirla a los 6 meses.


En la mayoría de los casos se usan técnicas inmunoenzimáticas (EIA, ELISA) en una muestra de sangre. En caso de que el resultado sea positivo se confirma igualmente de forma automática en el laboratorio sobre la misma muestra, con una prueba más específica, siendo el Western Blot el método más empleado.

El VIH también puede determinarse por métodos directos que incluyen el cultivo vírico, la determinación del antígeno p24 en plasma o suero y la demostración de genoma vírico mediante técnicas de biología molecular (PCR). Estos métodos se reservan para situaciones especiales: estudios de variabilidad genética, diagnóstico de recién nacidos, screening de donantes, seguimiento de estos pacientes, etc. 


La carga viral es la cantidad de virus circulante en la sangre. Nos indica cuál es el grado de actividad del virus en el organismo. Esta se utiliza para evaluar la eficacia del tratamiento y el pronóstico de la infección.

¿Cómo se trata?

Actualmente no es posible hablar de curación. En la actualidad existen más de 25 fármacos antirretrovirales para ayudar a las personas con VIH a desarrollar una vida más larga y más sana. Estos fármacos se clasifican en 4 clases:
  • Inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de los nucleósidos (ITIN)
  • Inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de los nucleósidos (ITINN)
  • Inhibidores de la proteasa (IP)
  • Inhibidores de fusión (IF)
Normalmente se toma una combinación de estos fármacos antirretrovirales, lo que se conoce como terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA).La combinación de estos medicamentos está diseñada para evitar que el virus realice copias de sí mismo, parar su avance y minimizar los potenciales efectos secundarios.

En 2011 hubo 2,5 millones de nuevos casos de infección por el VIH, y se calcula que 1,7 millones de personas murieron. Eso representa 700.000 nuevas infecciones menos que hace 10 años y 600.000 muertes menos que en 2005. Dada la propagación actual de la epidemia, llegar a cero parece difícil, pero se están haciendo progresos importantes

Detener el VIH es responsabilidad de todos

Alba Martínez

EL PROCESO DE PARTO

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Después de 9 meses de larga espera, por fin llega el momento ansiado. Pero, ¿cómo identificar si estás de parto?, ¿en qué momento debería ir al hospital? ... Vamos a explicar de forma general cada una de las fases o etapas del proceso de parto, que te ayudarán a llevarlas con tranquilidad al reconocerlas. 

El parto es un proceso dinámico que, como dijimos, cuenta con varias fases. Cada una de las fases tiene unas características diferentes y el ritmo y la duración de cada una varía de una mujer a otra. Fases:


1. PRÓDROMOS (o preparto). Antes de que comience el parto propiamente dicho, se pueden dar las contracciones de Braxton Hicks. Se trata de contracciones leves e irregulares que desaparecen al descansar o al cambiar de posición. No son contracciones de parto, pero van preparando el cuerpo de la futura madre para el mismo. Para algunas mujeres pasan desapercibidas. Esta etapa puede ser larga, y es muy diferente de una mujer a otra; incluso de un parto a otro en una misma mujer. Si la mujer duda de si está de parto o no, es que realmente no lo está.



2. COMIENZO DE PARTO. Se considera que el parto inicia cuando: tiene el cuello de útero borrado en un 50 %, 2-3 contracciones cada 10 minutos (dinámica uterina regular: regulares, intensas y frecuentes) y una dilatación de 3-4 cm del cuello de útero. Si no cumple estas condiciones no se considera que esté de parto; por lo tanto no estaría justificado el ingreso de la paciente. No es necesario que rompa la bolsa para que se inicie el parto; incluso puede darse el caso en el que el bebé nazca con la bolsa íntegra.
¿y si rompo aguas? En caso de romper la bolsa y que se trate de un líquido amniótico claro, no es necesario ir corriendo al hospital. Que la bolsa esté rota no implica que el parto haya comenzado; en este caso también debería ir acompañada de contracciones. Si el líquido es teñido debe acudir al hospital; vigilando los movimientos del bebé.



3. DILATACIÓN. La dilatación es el proceso de aumento del diámetro del cuello uterino necesario para que salga el cuerpo del bebé a través de él. La dilatación se mide en cm. Este periodo concluye cuando esta llega a los 10 cm.


4. EXPULSIVO. Según la “Guía de Atención al Parto Normal” dirigida a las familias, el expulsivo es la etapa que transcurre entre el momento en que se alcanza la dilatación completa (10 cm de dilatación) y el nacimiento del bebé y se subdivide en dos fases: pasiva y activa. 

Pasiva: En esta fase las contracciones uterinas hacen descender la cabeza del bebé a lo largo de la vagina sin sensación de pujo en la mujer. En las nulíparas podría alcanzar las 2 horas de duración y 1h o un poco más en caso de analgesia epidural en las multíparas.

Activa: Comienza cuando el bebé es visible, se producen contracciones de expulsivo o se percibe el deseo de pujo. A partir de este momento el pujo materno ayuda al descenso y permite el nacimiento del bebé. La duración normal en nulíparas sin epidural es de hasta una hora y de hasta dos horas con epidural. En multíparas la duración normal es de hasta una hora independientemente de que tengan o no analgesia epidural.

El parto no termina después de que nace el bebé, ¡aún tiene que salir la placenta! La salida de la placenta no es inmediata tras salir el recién nacido; se desprende después de que el cordón umbilical deje de latir (10-30 minutos aprox.). Es necesario destacar que los tiempos en todo el proceso de parto son variables de mujer a mujer y de parto a parto.





5. POSPARTO INMEDIATO. Lo más importante de esta etapa es colocar al bebé en el pecho de su madre,   piel con piel el máximo tiempo posible. Este hecho favorece el establecimiento de la lactancia materna y la impronta. Los profesionales deben ofertar un ambiente tranquilo e íntimo que permita que el vínculo madre e hijo se establezca.

El contacto con el bebé y la estimulación de los pezones, provocará en la madre una nueva descarga de oxitocina, necesaria para que se produzcan las contracciones que den lugar al alumbramiento de la placenta y se minimizan así los riesgos de un sangrado posparto excesivo, que ponga en peligro la salud de la mujer recién parida.




Lidia.

miércoles, 5 de diciembre de 2012