sábado, 17 de noviembre de 2012

Declaración del llanto de los bebés

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              Me ha gustado mucho esta declaración publicada en la página www.crianzanatural.com. Refleja además mi sentir personal como madre y también como profesional, por lo que me gustaría compartirla con vosotr@s y darle difusión a través de nuestro blog.
          Es cierto que es frecuente que los bebés de nuestra sociedad Occidental lloren, pero no es cierto que sea normal. Los bebés lloran siempre por algo que les produce malestar: sueño, miedo, hambre o, lo más frecuente y que suele ser causa de los anteriores, la falta del contacto físico con su madre u otras personas del entorno afectivo.
El llanto es el único mecanismo que los bebés tienen para hacernos llegar su sensación de malestar, sea cual sea la razón del mismo; en sus expectativas, en su continuum filogenético no está previsto que ese llanto no sea atendido, pues no tienen otro medio de avisar sobre el malestar que sienten ni pueden por sí mismos tomar las medidas para solventarlo.
El cuerpo del bebé recién nacido está diseñado para tener en el regazo materno todo cuanto necesita, para sobrevivir y para sentirse bien: alimento, calor, apego. Por esta razón, no tiene noción de la espera, ya que estando en el lugar que le corresponde, tiene a su alcance todo cuanto necesita. El bebé criado en el cuerpo a cuerpo con la madre desconoce la sensación de necesidad, de hambre, de frío, de soledad, y no llora nunca. Como dice la norteamericana Jean Liedloff, en su obra "El Concepto del Continuum", el lugar del bebé no es la cuna ni la sillita ni el cochecito, sino el regazo humano. Esto es cierto durante el primer año de vida y los dos primeros meses de forma casi exclusiva (de ahí la antigua famosa cuarentena de las recién paridas). Más tarde, los regazos de otros cuerpos del entorno pueden ser sustitutivos durante algún rato. El propio desarrollo del bebé indica el fin del periodo simbiótico: cuando se termina la osificación y el bebé empieza a andar. Entonces, empieza poco a poco a hacerse autónomo y a deshacerse el estado simbiótico.
El bebé lactante toma la leche idónea para su sistema digestivo y además puede regular su composición con la duración de las tetadas, con lo cual el bebé criado en el regazo de la madre no suele tener problemas digestivos.
Cuando la criatura llora y no se le atiende, llora con más y más desesperación porque está sufriendo. Hay psicólogos que aseguran que cuando se deja sin atender el llanto de un bebé más de tres minutos, algo profundo se quiebra en la integridad de la criatura, así como la confianza en su entorno.
Los padres, que hemos sido educado en la creencia de que es normal que los niños lloren y de que hay que dejarles llorar para que se acostumbren y que, por ello, estamos especialmente insensibilizados para que su llanto no nos afecte, a veces no somos capaces de tolerarlo. Como es natural si estamos un poco cerca de ellos, sentimos su sufrimiento y lo sentimos como un sufrimiento propio. Se nos revuelven las entrañas y no podemos consentir su dolor. No estamos del todo deshumanizados. Por eso, los métodos conductistas proponen ir poco a poco, para cada día aguantar un poquito más ese sufrimiento mutuo. Esto tiene un nombre común, que es la administración de la tortura, pues es una verdadera tortura la que infligimos a los bebés, y a nosotros mismos, por mucho que se disfrace de norma pedagógica o pediátrica.
Varios científicos estadounidenses y canadiense (biólogos, neurólogos, psiquiatras, etc.), en la década de los noventa, realizaron diferentes investigaciones de gran importancia en relación a la etapa primal de la vida humana. Demostraron que el roce piel con piel, cuerpo a cuerpo, del bebé con su madre y demás allegados produce unos moduladores químicos necesarios para la formación de las neuronas y del sistema inmunológico. En definitiva, que la carencia de afecto corporal trastorna el desarrollo normal de las criaturas humanas. Por eso los bebés, cuando se les deja dormir solos en sus cunas, lloran reclamando lo que su naturaleza sabe que les pertenece.
En Occidente se ha creado en los últimos 50 años una cultura y unos hábitos, impulsados por las multinacionales del sector, que elimina este cuerpo a cuerpo de la madre con la criatura y deshumaniza la crianza. Al sustituir la piel por el plástico y la leche humana por la leche artificial, se separa más y más a la criatura de su madre. Incluso se han fabricado intercomunicadores para escuchar al bebé desde habitaciones alejadas de la suya. El desarrollo industrial y tecnológico no se ha puesto al servicio de las pequeñas criaturas humanas, llegando la robotización de las funciones maternas a extremos insospechados.
Simultáneamente a esta cultura de la crianza de los bebés, la maternidad de las mujeres se medicaliza cada vez más; lo que tendría que ser una etapa gozosa de nuestra vida sexual, se convierte en una penosa enfermedad. Entregadas a los protocolos médicos, las mujeres adormecemos la sensibilidad y el contacto con nuestros cuerpos, y nos perdemos una parte de nuestra sexualidad: el placer de la gestación, del parto y de la exterogestación, lactancia incluida. Paralelamente las mujeres hemos accedido a un mundo laboral y profesional masculino, hecho por los hombres y para los hombres, y que por tanto excluye la maternidad; por eso la maternidad en la sociedad industrializada ha quedado encerrada en el ámbito privado y doméstico. Sin embargo, durante milenios la mujer ha realizado sus tareas y sus actividades con sus criaturas colgadas de sus cuerpos, como todavía sucede en las sociedades no occidentalizadas. La imagen de la mujer con su criatura tiene que volver a los escenarios públicos, laborales y profesionales, so pena de destruir el futuro del desarrollo humano.
A corto plazo parece que el modelo de crianza robotizado no es dañino, que no pasa nada, que las criaturas sobreviven; pero científicos como Michel Odent (1999 y www.primal-health.org), apoyándose en diversos estudios epidemiológicos, han demostrado una relación directa entre diferentes aspectos de esta robotización y las enfermedades que sobrevienen en la edad adulta. Por otro lado, la violencia creciente en todos los ámbitos tanto públicos como privados, como han demostrado los estudios de la psicóloga suizo-alemana Alice Miller (1980) y del neurofisiólogo estadounidense James W. Prescott (1975), por citar sólo dos nombres, también procede del maltrato y de la falta de placer corporal en la primera etapa de la vida humana. También hay estudios que demuestran la correlación entre la adicción a las drogas y los trastornos mentales, con agresiones y abandonos sufridos en la etapa primal. Por eso, los bebés lloran cuando les falta lo que se les quita; ellos saben lo que necesitan, lo que les correspondería en ese momento de sus vidas.
Deberíamos sentir un profundo respeto y reconocimiento hacia el llanto de los bebés, y pensar humildemente que no lloran porque sí, o mucho menos, porque son malos. Ellas y ellos nos enseñan lo que estamos haciendo mal.
             También deberíamos reconocer lo que sentimos en nuestras entrañas cuando un bebé llora; porque pueden confundir la mente, pero es más difícil confundir la percepción visceral. El sitio del bebé es nuestro regazo; en esta cuestión, el bebé y nuestras entrañas están de acuerdo, y ambos tienen sus razones.
No es cierto que el colecho (la práctica de que los bebés duerman con sus padres) sea un factor de riesgo para el fenómeno conocido como muerte súbita. Según The Foundation for the Study of Infant Deaths, la mayoría de los fallecimientos por muerte súbita se producen en la cuna. Estadísticamente, por lo tanto, es más seguro para el bebé dormir en la cama con sus padres que dormir solo (Angel Alvarez www.primal.es).
Por todo lo que hemos expuesto, queremos expresar nuestra gran preocupación ante la difusión del método propuesto por el neurólogo E. Estivill en su libro "Duérmete Niño" (basado a su vez en el método Ferber divulgado en Estados Unidos), para fomentar y ejercitar la tolerancia de los padres al llanto de sus bebés. Se trata de un conductismo especialmente radical y nocivo teniendo en cuenta que el bebé está aún en una etapa de formación. No es un método para tratar los trastornos del sueño, como a veces se presenta, sino para someter la vida humana en su más temprana edad. Las gravísimas consecuencias de este método, han empezado ya a ponerse de manifiesto.
Necesitamos una cultura y una ciencia para una crianza acorde con nuestra naturaleza humana, porque no somos robots, sino seres humanos que sentimos y nos estremecemos cuando nos falta el cuerpo a cuerpo con nuestros mayores. Para contribuir a ello, para que tu hijo o tu hija deje de sufrir YA, y si te sientes mal cuando escuchas llorar a tu bebé, hazte caso; cógele en brazos para sentirle y sentir lo que está pidiendo. Posiblemente sólo sea eso lo que quiere y necesita, el contacto con tu cuerpo. No se lo niegues.
Cuando un recién nacido aprende en una sala de nido que es inútil gritar... está sufriendo su primera experiencia de sumisión. (Michel Odent)
Para más información, te recomendamos los siguientes libros:
  • Nuestros hijos y nosotros, M.F. Small, Ed. VergaraVitae (Buenos Aires)
  • Bésame mucho, Carlos González, Ed. Temas de Hoy
  • El Concepto del continuum (En busca del bienestar perdido), Jean Liedloff, Ed. Obstare
  • El bebé es un mamífero, Michel Odent, Ed. Mandala
 
Cris Valiño

Homenaje a las mamás que dais la teta

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Cris Valiño

Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia

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La Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN), antes denominada Asociación Iniciativa Hospital Amigo de los Niños, ha sido lanzada por la OMS y UNICEF para animar a los hospitales y servicios de salud a adoptar las prácticas que protejan, promuevan y apoyen la lactancia materna exclusiva desde el nacimiento. UNICEF tiene editados documentos sobre el lanzamiento de la iniciativa a nivel estatal así como material científico, siendo muchos los países que en este momento ya han tomado medidas adecuadas.
Los Diez Pasos hacia una feliz lactancia natural, han sido aceptados como los criterios globales mínimos para lograr convertirse en un hospital IHAN. En el caso de los centros de salud éstos deben cumplir un conjunto de Siete Pasos. Cuando un hospital o centro de salud accede a ser IHAN, estableciendo la lactancia materna como la norma y forma óptima de alimentar a los bebés, puede jugar un importante papel aumentando la tasa de lactancia materna en su medio. Participando en esta iniciativa desarrolla un papel vital en la futura salud de nuestros niños y niñas. El convertirse en un hospital o centro de salud IHAN es un proceso que comienza con una auto-evaluación por parte del propio centro. Esta evaluación inicial conducirá al análisis de las prácticas que promueven o impiden la lactancia materna, y luego a la acción para llevar a cabo los cambios necesarios.
10 PASOS EN HOSPITALES



  1. Disponer de una normativa escrita de lactancia que sistemáticamente se ponga en conocimiento de todo el personal.
  2. Capacitar a todo el personal para que pueda poner en práctica la normativa.
  3. Informar a todas las embarazadas acerca de los beneficios y manejo de la lactancia. Además de formación sobre los aspectos más relevantes de la lactancia que facilite el mejor inicio de la lactancia tras el parto.
  4. Ayudar a las madres a iniciar la lactancia en la media hora siguiente al parto. Este Paso se interpreta ahora como:
    Colocar a los bebés en contacto piel con piel con sus madres inmediatamente después del parto, por lo menos durante una hora, y alentar a las madres a reconocer cuando sus bebés están listos para amamantar, ofreciendo su ayuda en caso necesario.
  5. Mostrar a las madres cómo amamantar y cómo mantener la lactancia incluso si tienen que separarse de sus hijos.
  6. No dar a los recién nacidos otro alimento o bebida que no sea leche materna, a no ser que esté médicamente indicado.
  7. Practicar el alojamiento conjunto – permitir que las madres y los recién nacidos permanezcan juntos las 24 horas del día.
  8. Alentar a las madres a amamantar a demanda.
  9. No dar a los niños alimentados al pecho biberones, tetinas o chupetes.
  10. Fomentar el establecimiento de grupos de apoyo a la lactancia natural y procurar que las madres se pongan en contacto con ellos a su salida del hospital (y ofrecer a la madre los recursos de apoyo a la lactancia que existan en su área).. 

7 PASOS EN CENTROS DE SALUD
  1. Disponer de normativa escrita relativa a la lactancia natural conocida por todo el personal del centro.
  2. Capacitar a todo el personal para llevar a cabo esa política.
  3. Informar a las embarazadas y a sus familias sobre el amamantamiento y como llevarlo a cabo.
  4. Ayudar a las madres al inicio de la lactancia y asegurarse de que son atendidas en las primeras 72 h. tras el alta hospitalaria.
  5. Ofrecer apoyo a la madre que amamanta para mantener la lactancia materna exclusiva durante 6 meses, y a continuarla junto con la alimentación complementaria posteriormente.
  6. Proporcionar una atmósfera receptiva y de acogida a las madres y familias de los lactantes.
  7. Fomentar la colaboración entre los profesionales de la salud y la Comunidad a través de los talleres de lactancia y grupos de apoyo locales.
Además, y como requisito de obligado cumplimiento, los Centros sanitarios deben acatar el Codigo Internacional de Comercialización de Sucedáneos de Leche Materna.
EL CÓDIGO INTERNACIONAL

El Codigo Internacional de Comercialización de Sucedáneos de Leche Materna.fue adoptado por la Asamblea Mundial de la Salud en 1981. La Asamblea es un cuerpo político de la OMS. El Código Internacional busca proteger a todas las madres y a sus bebés de las prácticas inapropiadas de comercialización. Prohíbe toda promoción de los sucedáneos de la leche materna, biberones y tetinas. La industria de alimentos infantiles no debe:
  • Dar suministros gratuitos de leches a los hospitales;
  • Promover sus productos al público o al personal de la salud;
  • Utilizar imágenes de bebés en sus leches, biberones o tetinas;
  • Dar regalos a las madres o trabajadores de la salud;
  • Dar muestras gratuitas de sus productos a la familia;
  • Promover alimentos infantiles o bebidas para bebés menores de 6 meses de edad;
  • Las etiquetas deben estar en un lenguaje comprensible para la madre y deben incluir advertencias sobre las consecuencias de su utilización para la salud.

El Código es un requerimiento mínimo que los países deben cumplir tanto en el Norte como en el Sur, en el desarrollo como en el subdesarrollo, en la riqueza y en la pobreza. Al realizar la evaluación del código se observa que las compañías productoras de sucedáneos de leche siguen sin cumplirlo. En la Comunidad Europea el código se ha transformado en leyes de diferente cobertura y cumplimiento.


Página web de la IHAN


Cris Valiño

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lunes, 12 de noviembre de 2012

Si tu bebé está de nalgas...

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         El artículo de revisión "Versión cefálica externa en presentación de nalgas: una técnica ancestral muy actual", publicado en la revista científica Elsevier Doyma este mismo año, puede aclarar algunas dudas acerca de esta técnica que data de la época hipocrática y que, actualmente, está siendo recuperada por obstetras dispuestos a formarse en esta antiquísima maniobra.
         La presentación podálica representa el 3-4% de los embarazos y es una indicación habitual de cesárea. La versión cefálica externa (VCE), una maniobra que se realiza externamente sobre el abdomen materno para transformar una presentación podálica o transversa en cefálica, permite el parto vaginal.
          En el año 2000 se publicó el estudio Hannah et al, en el que se recomendaba realizar cesárea en caso de nalgas. Desde entonces muchos hospitales se han adherido a dicha recomendación. Sin embargo, actualmente, se ha demostrado que el ensayo de Hannah y colaboradores tiene claras deficiencias metodológicas, por lo que vivimos un resurgir del interés en la VCE. En la actualidad diversos autores de prestigio recomiendan la versión extena debido a los escasos riesgos asociados. La utilización de este procedimiento tiene un éxito entre el 40-74%, logrando disminuir de forma significativa las presentaciones podálicas y el número de cesáreas en un porcentaje que varía entre el 9 y el 16%. Pese a la importante opción que representa, solo se ofrece a un pequeño porcentaje de pacientes candidatas, entre las cuales entre el 18 y el 76% lo rechazan. Entre los motivos de rechazos se encuentran el desconocimiento, tanto de las pacientes como los facultativos, el dolor y las dudas sobre la seguridad del procedimiento. Es por ello que  un ginecólogo experimentado, un protocolo normalizado y una correcta analgesia lograrían convertir la versión externa en una maniobra con un perfil de seguridad superior al de la cesárea. Veamos a continuación los factores que determinan el éxito de esta técnica.
           Edad gestacional: entre las semanas 36 y 37 de gestación es el momento ideal para la técnica, ya que la cantidad de líquido amniótico es adecuada y el número de reversión espontánea tras el éxito de la maniobra muy baja.
          Protocolo y técnica: treinta minutos antes de iniciar el procedimiento se administra un tocolítico (ritodrine), se posiciona a la gestante en ligero Trendelemburg, con la vejiga vacía y se realizan las maniobras de Leopold, un tacto vaginal para valorar el Bishop, un registro cardiotocográfico y una ecografía previa (valorando presentación, posición, biometría, índice de líquido amniótico o ILA, placenta y grado flexión cabeza), durante las maniobras (controlando la frecuencia cardíaca fetal y cómo va giranto el feto) y posterior a la VCE (comprobando posición definitiva y bienestar fetal).
            El procedimiento se inicia determinando el grado de encajamiento del feto, tras lo cual cuidadosamente se liberan las nalgas, desplazando el polo hacia arriba y lateralmente. En ocasiones es preciso realizar un tacto vaginal para ayudar a sacar la presentación fetal de la pelvis. Una vez logrado se realiza la rotación de la presentación y descenso de la cabeza guiándola hacia la pelvis mientras que las nalgas se desplazan hacia arriba. Los movimientos se realilzan con ambas manos y deben ser coordinados, el momento determinante es el paso del ecuador por la columna fetal, lo que debe lograrse con ambas manos a la vez. El procedimiento puede repetirse tantas veces como se cea conveniente siempre y cuando la pacente esté conforme y no existan riesgos maternos o fetales (alteraciones en la FCF).
           En todos los casos, tras la realización de la técnica se realiza registro cardiotocográfico durante una hora y si no hay alteración clínica relevante, se da el alta a la paciente recomendándole reposo relativo durante 24h. A las 48h se les realiza otro registro para comprobar el estado general del feto y descartar reversiones espontáneas.
           Contraindicaciones absolutas: placenta previa o desprendimiento prematuro de placenta, rotura prematura de membranas e inicio de parto, compromiso fetal, cabeza  hiperextendida, malformaciones graves, anomalías urinarias, alteración de la coagulación, gestación múltiple, contraindicaciones para parto vaginal y sensibilización Rh.
          Contraindicaciones relativas: cesárea previa, HTA materna, peso fetal estimado > 3.8000 - 4.000 gr, CIR, oligoamnios, cabeza deflexionada, placenta cara anterior.
            Efectos adversos: hemorragias vaginales (0,47%), desprendimientos de placenta (0,12%), bradicardia fetal mantenida (0,37%) y la necesidad de realizar una cesárea urgente por sospecha de pérdida de bienestar fetal (0,43%).
             Factores predictivos de éxito: asociación entre la posición de la placenta (mayor éxito en posiciones posteriores), presentación fetal (mayor fracaso en nalgas puras mientras nalgas completas o transversas tienen mayor posibilidad de éxito) y el índice de líquido amniótico (ILA > 10). Asimismo numerosos estudios han demostrado que la paridad es un factor importante ya que las multíparas tienen mayor tasa de éxito. Además, parece que el sobrepeso materno puede dificultar la maniobra y disminuir el porcentaje de éxito.
 
          En la actualidad deiversos autores de prestigio recomiendan la versión externa como opción a la cesárea electiva y diversos centros en nuestro país están trabajando para convertirla en una opción interesante para evitar la cirugía.
 
 
 
Cris Valiño
 
 
 
 
 

domingo, 4 de noviembre de 2012

COMO CONSEGUIR UNA POSICIÓN ADECUADA

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 En esta entrada recogemos algunos consejos para conseguir una buena postura para amamantar:
 - Colócate e una posición cómoda, si estás sentada, ten la espalda apoyada y los pies tocando el suelo. Elige la postura en la que te sientas más a gusto.
 - El bebé debe estar alineado con tu cuerpo “barriga con barriga”; su cuello recto en prolongación del tronco o ligeramente inclinado hacia atrás; la nariz a la altura del pezón; si estás sentada apoya su cabeza en tu antebrazo y sujétalo con tu mano en su espalda.
 - El bebé debe abrir bien la boca para mamar correctamente, abarcando pezón y areola. Debe estar bien pegado a ti con el mentón tocando el pecho. Los labios deben estar evertidos, es decir, el superior doblado hacia arriba y el inferior doblado hacia abajo.
 - En la mayoría de los casos no es necesario sujetar el pecho, si así fuese, debe hacerlo en forma de C con la palma de la mano por debajo y solo el pulgar por arriba dejándole sitio para agarrarse.
 - Las mejillas del bebé deben estar redondeadas no hundidas.
 - Mientras el bebé succiona puedes observar como se mueve su mandíbula y sus orejas.
 - Dar el pecho no es doloroso, si te molesta, colócalo de nuevo.
 - Evita chupetes y tetinas hasta que la lactancia esté bien establecida pues la forma de agarrarlos es diferente y puede ocasionarle confusión y dificultad para agarrar bien el pecho posteriormente.

 Si tienes alguna duda, necesitas más información o apoyo puedes consultar con tu matrona. También puedes acudir al grupo de apoyo a la lactancia más cercano. En la página www.fedalma.org de la Federación Española de Asociaciones Pro-Lactancia Materna encontrarás asociaciones y grupos de apoyo a la lactancia de toda España.


Alba López.